PIERCE
DETECTIVE
El
episodio de la vida de Peirce que llevó a los autores de este libro a
compararlo con Sherlock Holmes ocurrió hace cien años, en 1879, mientras Peirce
estaba al servicio de la Coast and Geodetic Survey. Su padre, Benjamin Peirce,
el matemático más importante del momento, que hacía poco había sido nombrado
superintendente de la Coast Survey, inició a Charles en los métodos de la detección,
doce años antes, en la primavera de 1867, a raíz del caso del testamento de
Sylvia Ann Howland. Fue uno de los casos más famosos que nunca se llevara a
juicio y, entre otras muchas cosas, el testimonio aportado por los Peirce fue
el más célebre. El asunto en cuestión consistía en saber: 1) si las firmas de
Miss Howland, que aparecían en las dos copias de la «segunda página» del
codicilo de un testamento anterior, eran verdaderas o fueron falsificadas
trazando su firma en el mismo testamento, y 2) en el caso de ser verdaderas si
el codicilo invalidaba el testamento posterior, mucho menos favorable a su
sobrina, Hetty H. Robinson. Los Peirce se enfrentaron con la primera de estas
cuestiones. Bajo la dirección de su padre, Charles examinó ampliaciones fotográficas
de cuarenta y dos firmas verdaderas por las coincidencias que presentaban en la
posición de sus treinta pulsaciones. En 25830 comparaciones diferentes de
pulsaciones, halló 5325 coincidencias, según lo cual la frecuencia relativa de
las coincidencias era inferior a una quinta parte. Aplicando la teoría de las
probabilidades, su padre calculó que una coincidencia en las firmas verdaderas
tan perfecta como la que se daba entre las del codicilo, o entre cualquiera de
ellas y las del testamento en cuestión, sólo se daría una vez de cada cinco a
treinta comparaciones. El juez no estaba preparado para basar su juicio en la
teoría de probabilidades, aunque dictaminó en contra de Miss Robinson en la
segunda cuestión planteada. (Sin embargo, ésta se casó con Edward H. Green
después de 1867 y, como Hetty Green, estaba en camino de llegar a ser «la bruja
de Wall Street».) En un largo artículo sobre «The Howland Will Case» que
apareció en la American Law Review (julio de 1870) se apuntó: «En el
futuro, las fantásticas historias de Poe podrán considerarse insignificantes
imitaciones.»
El
descubrimiento que resulta de esta investigación, sencillo, y el más importante
a la vez, fue que lo que él denominaba hipótesis primero, y abducción
o retroducción después, es un tipo de argumentación diferente tanto
de la deducción como de la inducción, e indispensable tanto en las Matemáticas
como en las Ciencias. Este descubrimiento, no posterior a 1866

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